La escultura ecuestre, o escultura de caballos ha sido desde el comienzo de los tiempos una de las más presentes entre las manifestaciones artísticas de todas las civilizaciones.

El caballo por sus características de fuerza, nobleza y sociabilidad ha sido un compañero del ser humano en gran parte de las actividades desarrolladas por éste, la agricultura, la gandería, la defensa, y también, como no, el ocio.

La hermosa estética del caballo, su apariencia y su riqueza en matices lo convierte en un objetivo natural de la observación de un escultor.

Por ese motivo el autor presenta esta página en la que muestra su obra además de su fascinación por el caballo en sus diferentes actitudes y posiciones, utilizando, para realizar sus esculturas, diversas técnicas y materiales.